San Sebastián, Donostia la pureza de la gastronomía

Cuando visito una ciudad nueva o un país para hacer mis prácticas y trabajos culinarios aprendo mucho sobre sus ingredientes autóctonos, especias aromáticas, raíces, ajíes, etc. Y los lugareños y cocineros de cada uno de estos hermosos lugares me enseñan como es la mejor forma de utilizarlos en exquisitas preparaciones.


Sin embargo cuando llego a San Sebastián; más que aprender a poner ingredientes a un plato aprendí a quitarlos, si es así. Comprendí como los Vascos basan su gastronomía en el sabor puro de cada ingrediente; los pescados, los vegetales, las carnes, etc.


Esta ciudad vibra con su gastronomía la cual es de un éxito culinario mundial debido a los magníficos productos de la tierra, el mar y la montaña. En sus mercados se encuentra una materia prima de excelente calidad donde los profesionales de la cocina y aficionados adquieren para sus magnificas preparaciones.


Primero déjame describirte esta región del país Vasco; Esta ciudad es un derroche de elegancia y belleza, llena de encantos los cuales hay que recorrer sin prisa alguna, Con el mar cantábrico como fondo siempre, iras viendo aparecer la playa de Zurriola, la emblemática playa de la concha, continuando este recorrido por el túnel que hay bajo el palacio de Miramar, se llega al paseo de la playa de Ondarreta para finalmente encontrarte con el famoso peine del viento.


Todas las personas que viven en San Sebastián tienen algo que ver con la buena comida; así sea un familiar que trabaja en el medio culinario o simplemente nacen con el gusto incorporado por generaciones y generaciones de buen comer, sus fiestas, sus celebraciones, todas son alusivas a la comida. Cuentan con las sociedades gastronómicas grupos tan cerrados como las míticas logias donde para poder acceder o debes ser hijo de un socio o pasar por un proceso tan extremo que pocas personas hacen parte de ellas.


Si estos argumentos aun no te convencen que San Sebastián es una meca pura de la gastronomía pues sumemos que es la ciudad del mundo